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jueves, 26 de septiembre de 2013

Nace de la agricultura


La forma en que vivían los primeros pobladores de América los obligaba a desplazarse continuamente de un lugar a otro. Eran nómadas y seguían a las manadas de animales y a las aves que, cuando comenzaba el invierno en el norte, emigraban hacia el sur, en busca de sitios más templados. Fue así como los seres humanos se fueron internando en América encontrando climas mucho más favorables.

Como ya era tan apremiante protegerse del frío, y dado que en climas templados crecían muchas más plantas que en el norte, los hombres pudieron permanecer por periodos más prolongados en un solo lugar. Ahí, sin duda, observaron que cerca de los ríos las plantas crecen con mayor facilidad que en suelos secos. Y lo más importante de todo es que pudieron observar el desarrollo de plantas maduras, con sus flores, sus frutos y granos alimenticios.

Debido a que sus necesidades básicas estaban satisfechas por las condiciones climáticas en que ahora vivían, los primitivos americanos tuvieron la oportunidad de observar fenómenos naturales con mayor detenimiento. Probablemente, el tiempo libre del cual disponían con su nuevo ritmo de vida les permitió observar cómo una semilla, al caer en la tierra, germinaba, y cómo con el paso del tiempo podía convertirse en una planta de la cual surgían los frutos necesarios para su alimentación. Es probable que realizaran intencionalmente el experimento que la propia naturaleza les había mostrado. Quizá de este modo haya surgido la agricultura, actividad que requiere el trabajo conjunto de muchas personas y que modificaría radicalmente su forma de vida y de relacionarse con la naturaleza y con otros grupos humanos.

En estas nuevas circunstancias, parecía adecuado atrapar vivos algunos animales en lugar de matarlos durante la cacería, a fin de criarlos, con lo que el hombre resultó grandemente beneficiado, porque podía aprovechar la leche, el pelaje o la carne fresca de los animales que criaba.

Una de las consecuencias inmediatas del desarrollo de la agricultura fue el sedentarismo, es decir, el establecimiento del hombre en lugares fijos. De este modo, los antiguos habitantes de América construían poblados cada vez más complejos.

El cultivo del maíz es la base de la grandeza alcanzada por las culturas americanas. Era tal su importancia que se le atribuía un origen divino.
Consecuencia importante del sedentarismo fue sin duda, la domesticación de animales, inicio de la ganadería.

A partir de este momento, los hombres se quedaron a vivir cerca de sus sembradíos; es decir, se volvieron sedentarios. Ésta fue la primera consecuencia del desarrollo de la agricultura. En su anterior vida nómada, no necesitaban de casas duraderas, pero ya como agricultores construyeron habitaciones mejor elaboradas, lo cual motivó el surgimiento de poblados cada vez más grandes y complejos.

Con el paso del tiempo y conforme se presentaban nuevas necesidades en estas comunidades, los hombres se vieron en la necesidad de dedicarse a múltiples actividades. Unos cultivaban y cosechaban, otros cuidaban a los animales, otros más continuaban cazando.

Los conflictos entre hombres nómadas y hombres sedentarios fueron desapareciendo de forma gradual. Cada vez más personas se asentaban en lugares fijos para vivir y trabajar. Esto se debe a que la vida sedentaria ofrecía mayores comodidades a los seres humanos porque les resultaba más fácil satisfacer sus necesidades de alimentación y vivienda, entre otras.
También cambiaron las formas de trabajo. Aunque muchos hombres tuvieran que salir a cazar todavía, algunos preferían cultivar ayudados por las mujeres. Los niños recogían frutas del campo o cuidaban los rebaños, es decir, los grupos de animales que habían domesticado.
La piña y el plátano, originarios de América, al igual que el jitomate, el aguacate, la calabaza, el chile y, desde luego, el maíz.

Poco a poco fue desarrollándose una mayor especialización en el trabajo: los pescadores intercambiaban sus productos con los agricultores, los artesanos fabricaban vasijas de fibras vegetales tejidas; había quien trabajaba la madera o quien conocía las propiedades de plantas curativas y se dedicaba a sanar a los enfermos; otros observaban el cielo y sabían cuándo era adecuado sembrar o cultivar; pero también sucedía que algunos hombres se ejercitaban en la guerra porque otros grupos humanos, aún nómadas, acostumbraban saquear los poblados de los agricultores y pescadores.

En otras palabras, cada quien dentro de la comunidad tenía responsabilidades específicas que cumplir, pero el cumplimiento de estas tareas se realizaba de un modo organizado. Así aprendieron los seres humanos que resulta ventajoso vivir en sociedad y que, dentro de todo grupo humano, grande o pequeño, todos tenemos tareas que realizar.

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